miércoles, 25 de agosto de 2010

EEUU intenta dividir a la resistencia iraquí

08Dic03 (IAR-Noticias) - Por Rodrigo Guevara
El Washington Post informó el miércoles pasado que Estados Unidos planea crear batallones paramilitares para combatir a la insurgencia iraquí.

Citando como fuente a funcionarios iraquíes el diario -que oficia de portavoz habitual del Pentágono- dijo que los combatientes irregulares serán reclutados entre los miembros de las cinco organizaciones que colaboran con EEUU en la ocupación de Irak.

Los partidos que estarían involucrados en el plan serían -según el Washington Post- el Congreso Nacional Iraquí, del banquero Ahmad Chalabi, el Acuerdo Nacional Iraquí, el Partido Demócrata Kurdo, y la Unión Patriótica del Kurdistán.

El Departamento de Defensa norteamericano -como lo hace siempre- no confirmó ni avaló la información del Washington Post, pero fuentes anónimas del Pentágono citados por agencias internacionales dijeron que EEUU planea incrementar los cuerpos civiles de defensa de12.700 hombres a 40.000 en el corto plazo.

El secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld -avalando en parte la información del Washington Post- dijo el sábado en Bagdad que quería acelerar el programa para entrenar y desplegar fuerzas de seguridad iraquíes, mientras Washington trabaja para “devolver la soberanía al pueblo iraquí.

Según nuestras fuentes en Bagdad, llama la atención a los expertos en "interna" iraquí que el plan de entrenamiento de escuadrones paramilitares intente mezclar en una misma bolsa a todo el mosaico de la ex oposición iraquí contra Saddam Hussein en el exilio, obviando todas las diferencias y contradicciones que la dividen en el presente.

Es estadísticamente imposible imaginar al Consejo Supremo para la Revolución Islámica (CSRII) participando de una guerra paramilitar contra la resistencia iraquí, dado que forma parte -a través sus milicias armadas clandestinas- de las tropas que combaten a las fuerzas de ocupación estadounidenses.

Si bien el fundamentalismo chiíta (con alrededor de 20.000 milicianos armados en el sur de Irak) fue el principal opositor al ex régimen iraquí, hoy su enemigo principal ya no es Saddam Hussein sino las fuerzas de ocupación anglo-estadounidenses.

La insurgencia proiraní de los chiítas, así como otras organizaciones radicalizadas que pelean contra EEUU, coinciden en dos objetivos tácticos con los partidarios de Saddam: expulsar a las tropas norteamericanas de Irak y exterminar a todos los colaboracionistas. Principalmente ex policías y ex militares del antiguo régimen que hoy actúan contra los combatientes de la resistencia.

Por otra parte -y de acuerdo a información corroborada por portavoces iraquíes- el CSRIII mantiene un enfrentamiento de vieja data con el Congreso Nacional Iraquí (CNI) manejado por el banquero Chalabi, favorito de los halcones del Pentágono y de un sector de la CIA que lo utilizan para dividir al actual consejo iraquí.

Chalabi está sindicado como el "entregador" del atentado con bomba contra la mezquita chiíta que le costara la vida al principal líder del Consejo Supremo para la Revolución Islámica, el ayatolah Mamad Baqr al-Hakim, y cuya autoría el Pentágono "adjudicó" -como ya es habitual- a la organización terrorista Al Qaeda.
Los dirigentes del CSRIII señalan el asesinato de su jefe (el más importante líder espiritual de los 14 millones de chiítas que residen en Irak) como una operación de la CIA destinada a quebrar y dividir la resistencia iraquí que actúa monolíticamente contra los 147.000 soldados estadounidenses estacionados en Irak.

Para los especialistas la noticia sobre la creación de batallones paramilitares con la participación del CSRIII -sector que representa a la mayoría chiíta del país- busca promover un enfrentamiento interno entre los sectores fundamentalistas islámicos y las fuerzas de Saddam Hussein, los dos principales responsables de los ataques con francotiradores y bombas de mortero contra las tropas anglo-estadounidenses.

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